Cómo no comerte un bulo en Twitter

Los bulos y Twitter son una constante, de hecho, creo que no se puede entender uno sin el otro. El supuesto anonimato que ofrece crearte una cuenta con un correo electrónico y hacer click en el enlace que te llega hace que mucha gente utilice esa posibilidad mal (insultar, trollear, amenazar a gente de muerte…) o medianamente mal o bien, según el cristal desde el que se mire.

Justamente eso último pasó el lunes por la noche, cuando en un rato de aburrimiento de repente empiezan a correr noticias sobre un supuesto golpe de Estado en Portugal y se monta el hashtag #prayforportugal. Hay quien ha dicho que ha llegado demasiado lejos la bromita, El País lo ha puesto en manos de departamento jurídico por un montaje (disclaimer: si escribes un post sobre este tema, asegúrate de poner el nombre del medio o buscar antes su twitter para escribirlo bien; El País existe antes que @el_pais), en algún medio portugués se hacen eco del tema echando la culpa a Rodrigo Cortés… Cada uno es libre de valorar la noticia como quiera o pueda. Por mi experiencia haciendo el troll por Internet, no puedo valorarlo porque he hecho mis montajes con mil cosas, tergiversado mensajes y un largo etcétera de barrabasadas parecidas. Además de haber soltado un tweet con el hashtag, obviamente después de ver quiénes habían empezado con el tema:

#prayforportugal, el tweet polémico de FacuDiazT
#prayforportugal, el tweet polémico de FacuDiazT que ha causado la reacción del Defensor del Lector de El País

Sinceramente, entre muertes, bulos de muertes, tuiteos y retuiteos sin contrastar y mil cosas más, esto ya ni me enfada ni me mosquea ni nada. Por una sencilla razón: Twitter tiene un buscador muy apañado que, nos guste o no, en la web nos da varios resultados. Por un lado, personas, es decir, cuentas que coincidan con la búsqueda de las palabras clave que busquemos y que nos permiten encontrar precisamente eso, personas o empresas que nos interese seguir, pudiendo ser una buena herramienta para encontrar competencia, posibles clientes y muchas cosas más.

Por otro lado el buscador de la web nos va a devolver tweets sobre lo que busquemos, con dos apartados: el famoso Todos, en el que podemos ver toda la actividad en tiempo real de las cuentas públicas y privadas (en este caso sólo las que sigamos) y otro apartado con los Más relevantes. Ésta es la opción para conocer si nos enfrentamos a un bulo o a una noticia seria, ya que veremos lo más retweeteado, qué cuentas están moviendo el mensaje y, sobre todo, localizar si quien está moviendo el tema es alguien serio o no, algo que se ha ganado a pulso con el tiempo y que enlaza mucho con una de las partes de la marca personal: ser de confianza.

Ayuda mucho a no comerse estos bulos conocer esas cuentas de tuitstars, de gente con miles de seguidores que se pasan todo el día soltando chanzas, de mejor o peor gusto, que reciben mongoreplies a diestro y siniestro y que existen desde hace más tiempo que EspeonzAguirre o La Masa Enfurecida. De hecho, seguir este tipo de cuentas también es sano porque, os guste o no, hay mucha gente que se calla cosas en Twitter y estas cuentas dicen lo que mucha gente piensa decir y no se atreve. Aparte, garantizan muchas risas al cabo del día, que nos hacen mucha falta estando como está el patio.

¿Hemos de valorar el hashtag como una broma de mal gusto? Yo, personalmente, no los valoro así. Aunque el concepto gente no me guste, en este caso sí podemos decir que hay gente con mucha creatividad y que Twitter es una plataforma perfecta para muchas cosas: difundir noticias que no entran dentro de los circuitos establecidos de noticias, elevar nuestro ego hasta extremos insospechados o llevar bulos hasta más allá de lo imaginable. Mucha gente supuestamente seria preguntaba qué pasaba con Portugal (normalmente los que hacen esas preguntas son los mismos que vociferan a la gente diciendo que busquen las cosas en Google), otros retweeteaban cosas, otras personas estaban como un pulpo en un garaje y algo de preocupación seria hubo.

Pero todo esto (y muchas cosas más) es Twitter, nos guste o no, tengamos más sentido del humor o menos, y esto estará ahí durante mucho tiempo, nos guste o no. E intentar coartarlo quizá nos acabe recordando a 1984.

Yo, sinceramente, seguiré usando Twitter como lo uso: para hacer el cabra, para localizar gente de la que aprender, ponerme en contacto con profesionales (aunque para esto me gusta más LinkedIn) y como una herramienta más de mi trabajo.

Porque al final es una herramienta. Nada más.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario