¿Comunidad o trabajo piramidal?

Sirva esto como reflexión. A la par que como tirón de orejas, incluido para mí, claro.

Las redes sociales sirven (para el común de los mortales) para estar en contacto con quien le apetece estarlo y enterarse de lo que pasa a su alrededor. Otra cuestión es que podamos darle una finalidad promocional para crear una comunidad alrededor de una marca con un buen producto, algo que es más que fundamental, y así ganar todos un poco de dinero, bien haciendo la promoción, bien vendiendo más.

Y ya, eso es todo. ¿Cuál es el problema? El problema es que justamente en esto último hay ciertas prácticas que no es que sean precisamente las mejores. Comunidades que crecen artificialmente gracias a la compra de seguidores (algo de lo que ya han corrido ríos de tinta) pero, sobre todo, porque hay comunidades que crecen al ritmo en el que los contactos de quienes gestionamos esas redes se van añadiendo, quizá si el tema es de su interés. O quizá no.

Uno de los mayores problemas que siempre ha tenido la venta ha sido hacer vender a la gente en su círculo de amistades, familiares y demás contactos que te pueden hacer un favor cuando lo necesitas. Eso hace que los resultados puedan ser buenos a corto, pero nunca a largo: cambias de trabajo y te llevas esa cartera de clientes, se dan de baja, no hacen nada porque el asunto es que se irán contigo donde sea y sin hacer muchas preguntas.

Dicho lo cual, si en la comunidad que gestionas tienes un porcentaje de amigos muy elevado porque les has spammeado, ¿no te parece que has hecho algo mal? ¿Le vas a decir a ese pequeño negocio que ha puesto muchas expectativas en el poco dinero que puede gastar que aunque no hayas comprado seguidores zombies has metido a amigos a los que no les interesa nada la información que metes y que además no van a interactuar nunca o lo van a hacer muy puntualmente?

Sí, esos seguidores son gratis. Pero no para tu cliente.

timo-piramidal
Imagen de Ever Falling, con licencia Creative Commons

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