Cuando la apariencia importa…

A todos nos ha pasado alguna vez que nos hemos encontrado con alguien que tiene un problema. El problema de que le han robado estafado engañado le han hecho una web que no hay por dónde agarrarla. Un par de arrobas por aquí dando vueltas al más puro estilo Geocities, fondos negros con letras rojas y verdes fosforitas (sí, sé que esta web no es ejemplar en este sentido, pero bueno), menús de navegación más feos que pegar a un padre, tarifas extremas con las que uno como mucho podría pagarse un desayuno o un año de alojamiento en el Ritz, Comic Sans por todos los lados, fondos que parecen de nieve cayendo, música midi (sí, como la de tu primer teléfono), textos superpuestos por todos los lados y otras perlas y joyas de hace casi 20 años.

A ver, hacer una web con un poco de sentido común no es tan difícil. De hecho, si vas a necesitar un cambio en tu web o una nueva web, deberías desconfiar de una persona que tiene la web con cosas como las anteriores y vende sus servicios a través de la red, por mucho que cuando busques hacer mi página web en tu buscador favorito o el que viene integrado en tu navegador, esa persona o empresa sea la primera que encuentras y tienes el impulso de contactar con ella. Es más, igual esa persona ni siquiera hace el esfuerzo de contestar a tus correos, de cogerte el teléfono o ni siquiera querrá mantener una reunión contigo. Pero sí te pedirá que le pagues puntualmente o incluso antes de acabar su trabajo. Todo. El 100%. Luego si te he visto, no me acuerdo.

A todos nos gustan las cosas bonitas, bien hechas, que lleven un conocimiento y un buen trabajo por detrás, una atención a los detalles, unas imágenes bien alineadas y un logo medianamente decente (aunque esto, señores, hay que pagarlo, y no sale barato precisamente). Hablamos de hacer un mantenimiento más o menos decente que cubra cualquier contingencia que pueda darse, especialmente cuando se producen agujeros de seguridad. Incluso las páginas web no tienen porqué hacerse con el mejor gestor de contenidos de la historia o con scripts por todos los sitios y pueden estar hechas con un simple editor de texto picando código a capón y haciendo cosas verdaderamente buenas sin incluir nada más que cuatro estilos CSS y siendo más que suficiente para muchas de las micropymes que andan por ahí pululando. Incluyendo, eso sí, un formulario de contacto.

¿Dónde quiero llegar? Quiero llegar a que va siendo hora de dejarnos de mamoneos, de hacer que nuestros clientes se sientan estafados, de dar un buen servicio y  cobrarlo al precio que hemos de cobrarlo. Dejar de trabajar mal para seguir sobreviviendo, porque nos jugamos el dinero de otros. Dinero que vale para que ese negocio crezca y nos puedan llegar más encargos o simplemente para tener la satisfacción de haber estado ayudando a alguien que lo necesita.

Igual es momento de adaptarse a los tiempos que corren y dejar las arrobas girando de Geocities…

Imagen de elhombredenegro.

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