El enemigo está dentro. Y no, no es Google

Hoy se ha consumado el cierre de Google News. Nada nuevo bajo el sol: una empresa cabal (a pesar de los esfuerzos de Uber para traerla de cabeza) decide cerrar un servicio que le puede costar una cantidad ingente de dinero gracias a una ley hecha con los pies y sin pensar mucho en sus posibles consecuencias.

Ahora bien, el tema es más complejo de lo que queremos ver y entronca con ciertas cuestiones relativas a modelos de negocio que ya os explica gente mucho mejor que yo en esas lides. Yo voy a ir por otros derroteros.

Y es que el problema está dentro de la propia prensa. O, como diría Cospedal, en toda la sociedad.

España es, cada vez más, un país de intermediarios en los que se aporta escaso valor a la intervención de los mismos. Un ejemplo claro de esto es la prensa, como vehículo canalizador de las noticias que se producen en nuestro día a día. Y es que se utilizan prácticamente los mismos criterios que se usa en la distribución agroalimentaria: se consigue que los productores (agricultores, ganaderos, periodistas) vendan su producción a precios que apenas son capaces de cubrir los costes; un intermediario (distribuidor, agencia) incrementa el valor del producto en un porcentaje elevado porque, en teoría, aporta unas economías de escala a la hora de distribuir esos productos, incluso clasificándolos o incluyendo alguna cosa de su propia cosecha (envasado, plataforma tecnológica de acceso); finalmente el que consigue que ese producto llegue al público en general lo pone en marcha, también buscando aportar algo de valor añadido pero con el mínimo coste posible (aperturas en horarios absurdos, domingos incluidos, en el caso de los centros comerciales, prensa online disponible 24 horas en el caso de los medios).

Todo esto es, básicamente, la estructura habitual del capitalismo, tomando este término de manera neutra, sin ningún tipo de connotación negativa. Ni positiva.

El problema es que cada vez más gente exige que esos intermediarios desaparezcan por diferentes razones. Pagar el kilo de patatas a 0,70€ cuando al agricultor le están pagando 0,11€ (por debajo de su coste de producción) no parece muy lógico y es preferible pagar esos 0,70€ al agricultor directamente. Igual pasa con la información: si hay alguien que ofrece la información a un coste razonable (como puede ser ElDiario.es), ¿para qué informarte en otro medio? ¿Qué valor me ofrece un medio en el que muchas informaciones políticas, aparte de contrastarse, tienen que pasar el filtro de la publicidad institucional? ¿Qué sentido tiene que en muchos medios al mandar una nota de prensa llame el comercial para vender publicidad en lugar del periodista para ampliar información?

Los medios hoy día sólo son intermediarios de publicidad. De hecho, tengo AdBlock por dos razones: la primera, porque sigue sin haber un Netflix real en España que por un precio razonable dé acceso a muchos contenidos (sin depender de un ISP como es el caso de Movistar Series) y al final tienes que buscar esas cosas por medios alternativos. La segunda es porque si entro en un medio, quiero informarme, no ver un interstitial, un megabanner, dos skyscrapers, tres botones, palabras que contienen publicidad contextual y una página completamente patrocinada que haga imposible hacer clic en nada.

Eso sí, por todo lo anterior también os digo que es una soberana bobochorrez hacer un boicot a los medios de AEDE, porque al final los únicos verdaderamente perjudicados (al igual que en la agricultura o la ganadería) son los productores, los periodistas. Lo verdaderamente útil es formar de una vez un verdadero lobby tecnológico que agrupe de una vez a todo el ecosistema que trabaja por y vive de Internet para demostrar que movemos más recursos, que trabajamos más y que, sobre todo, queremos algo mejor.

Aunque sabiendo que esto está lleno de vendemotos, de vendehumos, de pseudogurús con ego, de gente que haría que los demás se inmolaran saliendo ellos indemnes y demás, ¿qué podría salir mal?

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