En ese millennial me maté yo

Odio decirlo, pero hay determinados términos que me chirrían bastante. Y el de millennial es uno de ellos.

Para quienes no lo sepáis (si llegáis a este blog, lo sabréis, claro), un millennial es alguien nacido entre los ochenta y los mediados de los noventa que usa la tecnología para todo, especialmente los móviles. Gente que les ves hacer virguerías con una tableta como jugar, chatear con el guachap a velocidades de vértigo (ríete tú de los taquígrafos de toda la vida), escribir jajajaajajjajajajajajaj como reacción a todo y multitud de mierdas más.

El problema es que en esta etiqueta general se encuadra a mucha gente. Desde mentes maravillosas que crean maravillas usando esa tecnología para algo (aplicaciones, mayormente) hasta verdaderos analfabetos funcionales que no saben hacer la O con un canuto.

El principal problema en este caso no viene exactamente por ellos, sino porque no se contempla la tecnología como una herramienta sino como un fin (sí, este tema es repetitivo), sobre todo en su incorporación a la educación gracias al gigantesco analfabetismo funcional de muchos de los que toman las decisiones, es decir, esas personas que tienen un cargo político.

Dicho lo cual, personalmente pienso que deberíamos dejar de sobrevalorar a estos millennials, generación Y o lo que sea, eliminando esa etiqueta y siendo ligeramente más exigentes a la hora de elegir qué es lo bueno: si la experiencia de la gente que lleva muchos años formándose y trabajando mientras sudan sangre para ser mejores cada día o la juventud y frescura de gente que no sabe cómo funcionan las relaciones reales en un entorno completamente diferente a lo que les ha sido habitual hasta ahora.

Y, sí, el puñetero Whatsapp me estresa muchísimo, al igual que muchas de las herramientas de mensajería instantánea. Pero es que me estresa mucho más ver cómo hay gente que se supone que debería saber cómo funciona el e-mail que no lo usa, no sabe dar al puñetero botón de responder a todos o prefiere el Whatsapp porque no se puede tener el correo en el móvil. Y, ojo, porque pensaréis que estas conductas sólo se dan en gente de nuestra edad (la generación X de las narices), pero no, se dan también en la generación Y, y con más frecuencia.

Sí, sabrán usar el móvil, pero en muchos casos sólo es para pasárselo bien y se relaciona con el ocio.

Que suponen una oportunidad de negocio no lo voy a negar, pero que muchos son compulsivos a la hora de comprar, que miran el precio por encima de otras variables y que no se paran a pensar muchas de las consecuencias de sus actos, es así. Y sólo hay que fijarse en cuál es su actitud ante muchas cosas que suceden a su alrededor.

Pues eso, que en ese millennial se mató alguien.

PD: que se me había olvidado meter este vídeo, claro, que ilustra perfectamente lo que nos viene a muchos a la cabeza cuando oímos millennial

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