¿En qué momento enlazar un medio pasó a ser piratería?

Imagen de la comisión de cultura debidamente fusilada del vídeo de su sesión y sacada de eldiario.es

Hola. Voy a lanzar una pregunta al aire porque hay algo que no entiendo.

Según parece (digo según parece porque entre la letra de la ley y su aplicación efectiva el PP está estableciendo con este gobierno lo límites de lo más ridículo), el que se enlace un contenido de un medio va a conllevar el pago de un canon que gestionará alguna de las entidades que agrupan a esos medios (AEDE por lo que parece, repito, por lo que parece).

Sinceramente, y tras cuatro años dedicado a esto del Interneclrs de manera profesional, un año más de esos cuatro blogueando de manera habitual y unos cuantos más conectado a Internet, me cuesta mucho muchísimo creer que alguien que se haya conectado a Internet alguna vez crea que el derecho de cita, eso que hace que podamos hablar sobre algo que los demás ya han escrito, genera un derecho de cobro de una cantidad.

Entiendo que se quiera luchar contra algo como la descarga de películas o series de televisión, aunque si tenemos en cuenta el panorama actual cada vez lo veo menos condenable, porque entre la crisis, esa obsesión con seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro y que la TDT es lo que es, pues mira, quien descargue una serie que es cojonuda y no llega en un tiempo razonable a España (A3 Media, te recuerdo que tienes los derechos para emitir Juego de Tronos en abierto; de nada), pues mira, al final pasa lo que pasa.

No obstante, como aquí estamos hablando de esas cosas de los enlaces me la voy a jugar enlazando un post más que maravilloso escrito en 2012 por Roger Senserrich en Politikon y que lleva por título ¿Por qué la blogosfera española es menos influyente que la americana? y que os animo a leer de una manera detenida. Pero luego volved aquí, que sigo.

Vale, podemos continuar.

Me preocupa no tanto el hecho económico del canon (que sí, porque al final sirve para garantizar los privilegios de una manera antigua de hacer las cosas) sino el perjuicio que puede suponer para nuestras libertades. Libertades que, por cierto, nacen de unos derechos. Que siempre se os olvida que tenéis libertades por unos derechos y que esos derechos también tienen límites, manazas.

Poco a poco hemos visto cómo se van eliminando nuestros espacios, los de la gente de a pie. Nos quitan las plazas para que no nos sentemos (justamente hoy hay un estupendo artículo sobre las plazas del centro de Madrid extrapolable a cualquier ciudad de España en Yorokobu), se reduce el número de representantes públicos o sus asignaciones salariales (como pasa en Castilla-La Mancha o en Castilla y León venimos sufriendo en estos más de XXV Años de Paz desde que Aznar I se autoproclamara salvador de España ante las hordas rojas), todo se equipara al terrorismo o a la más extrema izquierda (incluso al nazismo, como hace la ínclita mujer de la doble papada, Esperanza Aguirre) o, en el paroxismo, se imponen legislaciones sobre seguridad ciudadana ideadas por mentes liberales que harían las delicias de grandes de esto de las libertadas como Hoxha, Honecker, Videla o Pinochet. Recordad que Muñoz de la Seca, de cuya cabeza salió Don Mendo, tiene otra astracanada de título Los extremeños se tocan y que viene muy al hilo a la hora de recordar lo que pasa por según qué cabezas.

Recuerda, Aznar nos salvará de los rojos con su última victoria ya muerto

Sinceramente, esta ley me parece de dudosa aplicación, por una razón muy sencilla: es una ley que no es general, sino un manotazo encima de la mesa contra Google, alguien sin el cual los medios no podrían vivir pero al que quieren explotar todos (telcos, medios…) y al que con su poder financiero se le están inflando las pelotas y haciendo las cosas a su modo: red propia de fibra óptica, cables transoceánicos propios, satélites y conexiones a través de medios estrambóticos pero que lleguen a todo el planeta… Y todo ello vigilado por el propio Google.

Sí, entiendo el miedo a Google, pero lo que no entiendo es que, si el mercado es tan perfecto, se tenga que regular contra Google porque sí.

Igual algunos están tan en las antípodas sus putascubas y amadasvenezuelas que se están acercando a ellas desde el otro lado. Y, sinceramente, me entra mucho miedo.

Y, claro, como siempre, detrás de todo esto está algo mucho más grave. Un problema serio de educación. Un problema de entender que el trabajo intelectual no sólo consiste en escribir un guión, rodar una película o escribir unos versos o una novela.

Comerse la cabeza para conseguir que algo funcione (justo lo que hace un ingeniero, por ejemplo) también es trabajo intelectual. Comerse la cabeza para conseguir una campaña de marketing perfecta como han hecho varias entregas de Torrente u Ocho Apellidos Vascos también es trabajo intelectual. Y, sinceramente, dirigir un medio lamiendo los ojetes que toque en cada caso no es un trabajo intelectual. Sí lo es el de la cantidad de SEOs, programadores, administradores de sistemas y un sinfín de personas que están en bambalinas para que todo funcione. Y Google indexe el tema el primero y con su imagen y todo.

Aunque mañana todos se van a quedar en la calle porque van a sustituir sus sueldos por la pasta que van a sacar a Google y todos los agregadores de noticias por los enlaces y las visitas que les dan.

Unas putas risas, la verdad.

Ah, por cierto, si queréis tener una visión maja y completa del despropósito que ha sido la aprobación en comisión (no en el pleno, pero es mucho pedir que entendáis el entramado legislativo), echad un vistazo a la crónica en eldiario.es que os va a dar la risa.

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