Hola, soy un huérfano político

Bueno, año 2015. El año del bukkake electoral en España (no se me ocurre mejor término que bukkake porque orgía al final implica algo de placer consentido y no arcadas).

Y dentro de todo esto, tenemos las opciones de siempre. Es decir: pichacortas varios de partidos más o menos clásicos en los que todo se lleva con mano de hierro por parte de sociólogos, politólogos piltrafillas, colegas y demás gente de mal vivir. Y luego tenemos alguna cosa diferente por ahí. Cosas que estaban llamadas a causar un poco de ilusión pero que, gracias a esa facilidad pasmosa que tenemos los españoles (sí, en el lote también vais catalanes y euskaldunes independentistas) de joder todo a lo largo de la historia, han pasado a ser más de lo mismo.

Realmente, este post es, por un lado, una forma de desahogarme expresando lo que siento como huérfano político y, por otro, una excusa como otra cualquiera para enlazar a Senserrich y su estupendo artículo sobre cómo funciona la corrupción: con incentivos. Ése es el verdadero problema de gran parte de la corrupción, a ver si nos damos cuenta.

Hala, vamos para bingo.

Gracias por convertirme en un huérfano político

En general el nivel político en España está entre el fango y una charca de cerdos. Y ningún partido es excepción. El partido que no está en el fango (el sitio ése en el que militaba), está hozando en la charca cual marranín (el PP, claro, y multitud de partidos locales surgidos al albor de la burbuja inmobiliaria), pero es que los que no están en esa situación, resulta que están llenos de egos. En algunos casos un único ego (UPyD, C’s), en otros con múltiples egos (Podemos, Izquierda Juntita) que van a acabar chocando antes o despúes. Me expresaré con memes, que sé que os gusta y, además, se me da bien:

PSOE

PP

UPyD

Pablemos

Lo siento, IU, C’s, sois tan tristes que no hay memes para vosotros.

Obviamente, y siendo y reconociéndome de izquierdas (ser de izquierdas o de derechas no es malo si se es medianamente racional, otra cosa es que os quedéis en la cabeza de pollo), me jode mucho que en este país el rollo de ser de izquierdas sea una competición a ver quién la tiene más larga siendo de la verdadera izquierda®, pero es que esa misma situación por primera vez se da entre personas que son y se reconocen de derechas (lo que viene a ser una derecha europea, a favor del progreso económico y que no entiende que todo lo público sea el demonio), que no ven al PP como una opción.

Eso hace que ninguna opción me convenza. Obviamente lo del PSOE después de comerse la prisión permanente revisable (una bosta más gigantesca que la que ha cagado Rosa Díez en su meme) es para cerrar el partido y tirar la llave. Eso por no hablar de la falta de ideas de gobierno que ahora mismo es más que patente porque no se habla de ellas, lo cual acaba siendo triste de narices.

La cantidad de despropósitos del PP es de carácter épico (declaraciones de fulanos, su financiación irregular durante tantos años, ese insistir en el mundo inmobiliario, las relaciones con los poderes económicos, las puertas giratorias), como para plantearse de una vez un golpe de Estado por parte de la gente honrada que, haberla, como las meigas, hayla.

En cuanto a UPyD y la coalición antes conocida como Izquierda Unida, poco que decir porque se me escapa a mi capacidad de entendimiento todo su discurso. Especialmente llamativo es el yo lo dije antes que predican ambos, con lo que lloro sangre.

C’s me parece una opción plausible con un líder plausible, pero que me da todo el coraje por ese discurso raramente nacionalista que juega en casa cuando le conviene y fuera como le da la gana. Es un poco como un equipo de mitad de tabla de fútbol: relativamente fuerte en casa (Cataluña, donde está haciendo pupa al PP) pero que fuera se convierte en un equipo aspirina llamado a hacer un UPyD en breve pero sin usar el terrorismo.

Y llegamos a Pablemos. Vamos a hacer un algo más desarrollado.

Podemos (defraudar(te))

Que el germen de lo que hoy es Pablemos, todos lo tenemos claro. El 15M. Por esa parte, bien. Personas anónimas saliendo a la calle, a ocupar un espacio público al que hemos renunciado todos (yo el primero, ojo), para manifestarse de manera libre (me valen las dos primeras acepciones en este caso y no la 5ª) y buscar soluciones ante lo que es una crisis real de la política en España, ésa que fusila a los que se han significado en algún momento de manera contraria a los que mandan y que coloca a cientos de jarrones chinos lejos de su trabajo, no sea que vayan a contar algo al enemigo.

Pero siempre ha habido algo que me ha parecido sórdido: profesores universitarios de políticas con relaciones raras con ciertos regímenes que no representan para mí unas democracias sanas (ni siquiera de izquierdas, qué cosas) por mucho que sobre el papel lo puedan ser, con su carta magna, sus elecciones y esas cosas. Profesores de políticas que se meten en jardines día sí y día también, que hacen cosas raras con su dinero, cuando se supone que deberían ser intachables. Profesores de políticas que dicen lo que la gente necesita oír en el momento oportuno, que es algo muy diferente a lo que la gente quiere oír, y que llegado el caso de repente se convierten en algo parecido a una religión, con el asco que así en general me dan todos los extremismos por lo que tienen de muy bien conmigo, te vas a cagar contra mí.

Personalmente esperaba que tras tantos años surgiera una opción política que predicara con el ejemplo, de gente intachable en la que no hubiera luchas internas de mierda y que se dedicara a una verdadera vocación de servicio público.

La cama a Echenique

Del programa de Pablemos no conocemos muchas cosas de manera pública, no tanto porque no sean conocidas (ahí está su web), pero no se encargan de hacerlas fuertes. Juegan con la comunicación como los viejos partidos (el tema del feminismo no toca, hoy con el euro, mañana sin él, pasado ya veremos, educación pública, pero lo decimos bajito, la sanidad pública ya veremos, que las vacunas son productos capitalistas), con lo que el nivel de grima se hace mucho más elevado incluso, porque no es lo que se esperaba de ellos. Ese mismo juego de comunicación lo hemos visto con el CV de Monedero y el tema de la pasta gansa que se ha querido ahorrar al fisco y que, como bien dice Senserrich, parte de un error de bulto no sólo en España sino en otros países: hay incentivos para ahorrarse unos dinerillos en los pagos a Hacienda que hace que a los que curramos de sol a sol para poder pagar nuestras facturas nos toque mucho los cojones ver cómo el montar sociedades pantalla para ver si no te pillan, pues sea molón, mientras que tener asesores que te digan paga aquí un poco de más que te vas a quitar problemas es de gilipollas.

Porque España es un país lleno de gilipollas, no sé si no os habéis dado cuenta.

Aunque si no os habéis dado cuenta, igual es que pertenecéis a ese selecto grupo.

En conclusión, es bastante difícil que el menda vote. Es muy jodido encontrarte tras tantos años luchando con el cuchillo en los dientes contra la estupidez y autocomplacencia que hay dentro de un partido en concreto, que el resto son iguales o similarmente parecidos en su evolución. Es muy jodido ver que nadie es capaz de plantear una opción seria para que haya un cambio en este terruño (empezando por un cambio en la moral, que ya sé que es mucho pedir). Realmente, es muy jodido saber que tus opciones de representación democrática ni siquiera van a cumplir un mínimo aceptable.

Es muy jodido ser un huérfano político.

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