No me digas lo que tengo que ver, sino hazme visible lo que he de ver

Nuestra herramienta de monitorización es la hostia. Repasa miles de tuics para clasificarte la información y que puedas digerirla más fácilmente.

Pues nuestra herramienta de monitorización es mejor aún. Permite filtrar por su hígado cientos de miles de millones de tuics y fotos de hinkstajram con chintonises sin que al día siguiente tengas resaca.

Vale. No. Ya. Vale. Por favor. Dejad de hacerlo. Dejad de tirar vuestro tiempo y parad vuestras ansias attention whoristas.

Hace un tiempo ya hablé de una herramienta, Engagor, que me parecía más que perfecta, por precio, prestaciones, uso y, sobre todo, porque me daba la información que necesitaba. Justo esa información que era… TACHÁN. Toda para que luego se pueda filtrar lo que realmente es importante.

Las máquinas no son inteligentes, no saben pensar. Se les pueden dar unos patrones pero al final esos patrones se basan en información cuantitativa: número de seguidores, número de tuits, puntuación de Klout… Es decir, al final se intenta que todo sea más fácil para que la información se procese de una manera más sencilla. Vale, ¿y?

En el proceso se pierde información. Información no procesada bien por desprecio (me remito a la actuación de los servicios de atención de ciertas operadoras telefónicas que sólo atienden a usuarios a partir de un determinado número de seguidores en Twitter) o porque directamente no se muestra en las herramientas mal llamadas de monitorización. Y eso sin entrar en el excesivo peso que se da a Twitter en ciertas estrategias, que luego traen tantos y tantos llantos como se están viendo con la transición (más que anunciada, por cierto) a la versión 1.1 de su API.

Esto igual para algunos no es grave, porque siguen haciendo cosas con la cuenta de la vieja, pero cuando se trata de ser creíble para un cliente al que le has vendido un determinado servicio que no puedes prestar, seguramente ese problema acabe salpicando a alguien que sabe que esto es una inversión en un equipo de personas que sabe lo que tiene que mirar y a quién mirar y en unos medios técnicos que también hay que pagar. Es decir, alguien que después de que tú hayas perdido tu cuenta que te dejaba un fee mensual majo, tendrá que convencer al cliente por menos de lo que cobrabas tú.

No hay mayor ciego que el que no quiere ver, y realmente muchas de las herramientas de monitorización que están surgiendo como champiñones (la última incluso no es una herramienta sino un cliente con un aspecto diferente) muestran información que no tiene relevancia a los efectos de una estrategia de social media seria: influyentes, medios grandes, resultados con gran impacto… y dejan de lado a esas personas que no hacen mucho ruido pero sí generan mucho impacto, los usuarios que tienen un círculo cercano muy fuerte de amistades y que sumados nos dan mucho más impacto, relevancia y potenciales problemas reales de pérdida de clientes. Porque, no nos llevemos a engaño, al final lo que cuenta es una rentabilidad que se obtiene en forma de dinero, sea directo o indirecto. Y la valoración cualitativa que hemos de hacer de la información en bruto que recibamos.

Si vas a crear una herramienta de proceso de información y de verdad quieres que sea útil, tatúate esta frase: un intermediario sólo vale si aporta un valor añadido, si no, sáltatelo.

Y si hay que decirle al cliente que los números no le valen, se le dice. Igual va siendo hora de que dejemos de ser todos tan sumamente pusilánimes, sobre todo para dormir bien por las noches.

Imagen de kenteegardin vía photopin cc

Sé el primero en comentar

Deja un comentario