“No, si es un hobby” = golpe de remo

El unicornio que chilla wiiiiiiiiiiiii

Hola locos. Aquí de nuevo el Esteban en modo hater.

Hoy he leído una cosilla que me ha dejado roto completamente. Concretamente se trata del cierre de un proyecto que, sinceramente, tenía buena pinta y podría tener más que éxito. Salvo por una cosa: se hacía en España.

En este cacho de terruño nos encontramos con que si tienes una pasión (hacer punto, cocinar, correr, jugar al basket, comprar zapas) y cosas así, resulta que sólo puede ser un hobby. Si pretendes profeionalizarte, olvídate de ganar dinero, sólo será un hobby a los ojos de los demás.

Si intentas ganar pasta con eso es que estás loco. A los ojos de las marcas y/o empresas del sector (a las que vas a promocionar y que se gastan cantidades ingentes de pasta en hacer campañas de recontraputísima mierda o no gastan un duro, vete a saber) tú sólo eres alguien a quien le gusta hacer eso porque te divierte. Ni se te ocurra convertirlo en una profesión porque entonces eres un mierda, que ya sabemos todos que los influyentes son unos vendidos que por un trozo de jamón venden a su madre o incluso se alían con Putin en el negacionismo del imperialismo ruso que allá por el siglo XIII si no recuerdo mal. Soy el primero que critica a los influyentes, pero porque los influyentes que se seleccionan al peso dan todo el puto asco en muchos casos.

Y, bueno, ya no te digo si encima quieres cobrar a los usuarios por tener información sobre su hobby. ¡¡Estamos locos o qué!! Pesetero es la palabra que se ha empleado para definir esta situación y creo que es lo menos fuerte que llegarás a oír en el caso en el que te plantees que tu hobby puede llegar a darte dinero de manera directa por hacer que los demás accedan a los contenidos que seguramente te hayan llevado más de 100 horas organizar, otras tantas poner en una web y el doble en comprobar si hay negocio, si hay público, etc. Vamos, que eres pesetero y gilipollas porque tengo yo un primo que es informático y eso con la puntalnardo lo hace. Y encima con arrobas que dan vueltas e imágenes con fondo blanco sobre una web que es toda gris. Y los títulos en morado. Y la letra en Comic Sans, por supuesto, para que sea todo más cuñao.

¿Qué problema subyace realmente detrás de todo esto?

Subyace que los españoles somos más agarraos que un chotis. Para lo que queremos, claro.

Miramos con envidia a otros países como Alemania o EE.UU. (especialmente los más libeggales dentro de los libeggales) y te encuentras que son los primeros que no quieren pagar por los servicios que contratan, que no quieren pagar nada más que por lo que les reporte una cirrosis o problemas de colesterol o diabetes o por lo que sea, pero que sea para goce y disfrute en el mismo moemnto en el que se suelta la panoja. Es decir, invertir es el mal. En esos otros países cualquiera puede tener éxito porque todo el mundo entiende que puede acceder a cosas gratis pero si quiere cosas buenas tiene que pagar. Que puedes tener por ahí miles de plantillas de WordPress gratis, pero que si pagas y sabes a quién estás contratando, podrás tener una plantilla mejor (de hecho, la plantilla de este blog es comprada porque las gratuitas no me daban la sencillez que buscaba). Y como ese ejemplo, todos conocemos miles y miles de casos.

España es, como decía el otro, el país de los cacahuetes, donde nada pequeño va a ser grande si seguimos pensando que a la gente no hay que pagarla, que todos los sueldos son caros (la última, la de Tuenti, justamente el sitio en el que están muchos de los mejores desarrolladores, diseñadores y programadores de España) y que para qué vas a hacer las cosas con alguien que te haga una solución pensada y escalable cuando siempre puede haber un chino o un indio que te instala y configura un plugin para hacer la mierda que necesitas y que luego vete a buscarle para que te dé soporte. Porque todos estamos obligados a dar garantía de las soluciones llave en mano y eso también se paga, caris.

Bueno, pues eso, que sigáis con vuestro unicornio y pagando a monos. Que entonces igual salimos de la crisis en 2073. Para entonces debería tener 97 años y espero estar criando malvas en vez de aguantaros lloriquear lo caro que es todo mientras seguís aspirando a tener un coche más caro y potente y dinero en el bolsillo para chintonises.

Por supuesto, la imagen la he fusilado de este blog

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