Nunca digas de este helado no comeré, ni este tuit contiene publi

Hoy se ha montado el típico flame (bueno, por llamarlo de algún modo, que sacamos las cosas de quicio demasiado rápido y demasiado pronto) porque una serie de famosillos habían sacado una foto suya con el hashtag de un algo que es un helado yogur yogur helado algo que podemos hacer cualquiera con un poco de imaginación o con un libro de cocina por un precio mucho menor que el del ¿invento? éste. De todas las reacciones, como no puede ser de otra manera, me quedo con la del gran Berto Romero:

Vale, hasta aquí los hechos que podéis mirar en cualquier periódico que tenga un community manager que sólo sepa tuitear como un loro los contenidos de su medio o escribir algo sobre redes sociales.

Ahora vamos a ver un par de conceptos.

Parece que no nos damos cuenta de dos cosas:

  • La publicidad ha de indicarse que lo es. En la tele cuando meten la cuña de publicidad, se nota porque lleva una mosca. En la radio se nota menos, pero se nota porque suele haber un corte o una entradilla en la que se dice que va a haber un consejo sobre algo o se dice que tal marca patrocina esta sección. En Twitter, de momento, no se puede. Y Twitter deberá empezar a ponerse serio porque es parte de su modelo de negocio, de tal manera que o empieza a trabajar con partners o se puede encontrar con que agencias ofrezcan un TT a marcas por un precio mucho menor del que cobran ellos y que se identifica claramente con publicidad. De hecho, me han comentado que la tarifa por TT “pirata” sale por 3.000 pavos, que no sé qué hacemos otros que vamos por la vida haciendo cosas y preocupándonos de que los bloggers sean bloggers y no unos números de mierda o unos spammers de los cojones.
  • Amamodiamos a los famosos. Las cosas como son. Y ahora a alguien le podemos encumbrar como el tío más ingenioso y mordaz sobre la faz de la tierra para convertirle a los diez minutos en el ser más rastrero y abyecto del universo por… ¿Por qué? ¿Por envidia? ¿Porque no hemos cobrado por un tuit como ellos? ¿Porque no nos pagan un dineral por ir a una fiesta a hacerse fotos posando como si tuvieran un problema en las cervicales? Se les puede criticar porque lo que hacen no sólo no es ético, sino además están saltándose alguna que otra norma. Pero ¿por spam? ¿Y lo que hacemos cuando hablamos de fútbol, de baloncesto, de un libro?

No sé, a mí me da que es más la pataleta de una cuanta gente que llama a otra gente. Pero realmente empieza a cansar todo esto. Y es culpa de todos: de la plataforma (en este caso Twitter), de todos los que nos tragamos lo que otros escriben y de los que marcan las normas de algo que no es suyo. Pero con un doble rasero habitualmente. Y que luego son los que pueden cagarla de una manera más espectacular aún:

Pues eso. Que todos tenemos mucho que callar.

Repito esta captura de este tuit propio:

Chip, ésta es mi opinión sobre cierta gente en Twitter

Y sí. Yo soy el primer gilipollas.

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