¿Transparencia o cambio de modelo moral?

La única religión verdadera

Vamos a retomar una de esas cosas que es usar este blog para hablar no sólo de tecnología sino un poco de lo que me salga de ahí. Y como eso es lo que habitualmente hago por todos los sitios, hoy toca una reflexión que tiene que ver no sólo con la política, sino también con otras cosas. Hala, a ello.

El debate no es la transparencia

Todos estamos de acuerdo en una cosa: la sociedad demanda transparencia y los políticos nos la han de dar, quieran o no. Fruto de ello es la Ley de Transparencia (por llamarla de algún modo) que se está debatiendo o algo así. Vamos, que anda por las Cortes. Debería haber mirado el estado de tramitación, pero es viernes y me da mucha pereza.

Si no estás de acuerdo con lo que está puesto en negrita en el anterior párrafo, deja de leer, porque seguramente tu debate irá más bien enfocado hacia la necesidad de una democracia, pudiendo elegir quedarnos con alguna otra forma de organización social, esencialmente teocrática.

El debate es el cambio de modelo moral

¿Qué es lo más habitual que sentimos cuando la hemos cagado? La culpa; aún así, si no sentimos culpa porque no la hemos cagado nosotros, intentaremos taparlo si nos puede afectar.

Teniendo en cuenta lo anterior, los políticos, como gran ejemplo de la sociedad de a pie, aplican normalmente lo segundo. Quien roba no siente culpa y los demás se sienten obligados a tapar la mierda por un por si acaso.

¿Hemos de dejar de aplicar la culpa como modelo moral? ¿Cuál aplicamos entonces?

La responsabilidad

Pues sí, hemos de empezar a pensar más en un modelo moral basado en la responsabilidad. Nos alucina que en países avanzados como Alemania o los nórdicos, la gente dimita por haber mentido en alguna cosa rara por ejemplo a la hora de sacarse su tesis doctoral; ya no hablemos si les pillan con el carrito del helao.

Pero el tema de la responsabilidad no sólo está en la interna, la de la persona que realiza la acción, sino en que el resto de la sociedad señala a esas personas para hacerles sentir la presión. Y esas personas sienten esa presión porque la responsabilidad pesa más que la posible culpa.

¿Y para conseguirlo?

Pues no sé, la verdad. Hace 70 años cuando un español aprendía inglés no lo hacía con acento de haber sufrido algún accidente cerebrovascular. Hace 70 años tampoco vivíamos fuera de los horarios solares.

No, no estoy diciendo que debamos retroceder 70 años, sino que en muchas cosas hemos perdido 70 años de avances, a los que sumar al menos otro siglo de Revolución Industrial (por no hablar de los cambios hacia la democracia y esas mandangas que tanto molestan a algunos).

Igual tenemos que empezar a plantearnos que hay que hacer una limpieza muy honda de nuestro sistema. Viajar más. Saber más. Leer más. Y no quedarnos con lo que nos cuenten. Ni siquiera con esto que os estoy diciendo.

Al final, nos toca mover ficha a todos y dejar de fiarnos de los de siempre

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