¿Un código ético para bloggers?

Antes de empezar, decir que a quien es blogger de verdad no le hará falta esta reflexión. Pero si quieres leerla, no te llevará más de 6 minutos.

Recientemente estoy viendo algún que otro caso (y quizá menos de los que se producen realmente) en los que se copia una entrada en la que se ha trabajado concienzudamente o la de un invitado a un blog sin hacer referencia al blog en cuestión ni enlazar al del invitado.

Estos dos casos me tocan de cerca por ser quiénes son los plagiados, pero también me tocan bastante la fibra sensible por una razón. Se trata de que siempre hay alguien que es mejor, que tiene una idea buena antes o que, simplemente, está cerca de la acción. Y esas personas dedican un esfuerzo, económico, laboral y personal, para ofrecer contenidos de calidad, originales o como queramos llamarlos. Y ese esfuerzo se recompensa con visitas, con enlaces en diferentes redes sociales o, llegado un extremo, haciendo un remix de su artículo y enlazando al original. Todas estas opciones son por las que opto en mi día a día, porque también genero contenidos (aquí menos de los que me gustarían, especialmente por el banner de publicidad gigantesco y que es de la campaña Blog Solidario, así que haced click de vez en cuando) y un enlace puede valer su peso en oro, al igual que el que alguien comparta el trabajo hecho de la manera que sea, incluso el correo electrónico, que muchas veces obviamos en las estadísticas el origen de las visitas que llegan a través de clientes de webmail.

Dicho todo esto, el vulgar copia-pega es una práctica que siempre ha estado condenada y que jurídicamente está regulada en los artículos 270 a 272 del Código Penal. Aunque en estos casos no podamos hablar de obras literarias (ni haciendo una interpretación de lo más amplia en lo relativo a dicho término), sí es cierto que es una práctica que en el caso de obtener un beneficio económico no sólo molesta sino que además supone el hecho de que alguien se aprovecha de nuestro valioso tiempo para conseguir lo que sea: ingresos por publicidad, reputación para obtener mejores proyectos, etc.

Y es ahí donde entra la ética de una profesión en la que hay muchos indios y pocos caballos, muchos actores y pocos papeles principales y también una creencia de que un mejor posicionamiento en la red puede dar una mayor relevancia a lo que se ha copiado vilmente. Google Panda se supone que pretende luchar contra estas prácticas, pero realmente no sirve si a lo que te enfrentas es a grandes monstruos de la blogocosa.

Cada uno que haga lo que quiera, pero sí creo que sería lógico y normal pedir permiso a la persona que ha escrito para hacer ese copia-pega o incluso montar un agregador de feeds (hay opciones que permiten hacerlo con WordPress) no es nada descabellado. ¿Que trabajo lleva hacer eso? Probablemente menos que el que le ha llevado a la persona que se ha esforzado en escribir ese contenido, pero es la forma para conseguir mejores resultados que los actuales.

Por no hablar de que la burbuja crece y crece sin parar.

Igual tenemos que plantearnos empezar a hacer las cosas bien o, al menos, de manera elegante.

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