Y hablemos de los influyentes, pero de manera seria y de verdad

Ya que el otro día di una charla sobre el tema de cómo usar los influyentes para cualquier estrategia de comunicación (y no sólo lo relacionado con el Social Media que, os recuerdo, no es toda la comunicación que ha de hacer una empresa), creo que hay que dedicar un análisis más profundo a lo que dije el pasado jueves y aprovechar también para dar las gracias a Luisa Alcalde y DirCom Castilla y León por la posibilidad de hablar sobre este tema (sí, ese enlace es para que veáis el resumen).

Y para empezar la exposición de lo que quiero contar, lo mejor es empezar la casa por los cimientos, hablando de qué son los influyentes y si se hacen o si nacen, que ésa es otra. Y, por supuesto, quiénes no son ni serán influyentes en la vida (entre los que me encuentro, creo) bien porque no lo pretenden, bien porque no les va a hacer nadie caso en la vida o no se han ganado el verdadero respeto que es lo que significa la influencia en realidad.

¿El influyente nace o se hace?

Depende. Lo normal es que el influyente (y más en la Red) se haga, bien por su trabajo, bien por un golpe de suerte, bien por saber aprovechar las oportunidades que abre estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Porque ser influyente no es flor de un día y si se quiere mantener esa influencia que se ha ganado a pulso sobre los criterios de algunas personas, eso hay que trabajarlo. Y mucho.

Pero también los influyentes nacen, es decir, llegan influyendo de casa a nuestras vidas. En la charla puse el ejemplo chascarrillo de Rociíto (que en su momento influyó mucho al salir en la tele y hasta haciéndose modelo), pero si seguimos con el chascarrillo, quién se hizo influyente a su lado fue Antonio David Flores, su ex-marido ya, un poco por ósmosis y un mucho por jeta.

Y, si nos dejamos de chascarrillos, vemos a nuestro alrededor que hay mucha gente famosa que es influyente por ser quien es (especialmente si entramos en cuestiones de linaje familiar) y por otro lado mucha otra gente que se convierte en influyente en nuestras vidas, es decir, que se convierten en personas que cuyo criterio es tenido en cuenta por nosotros en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas.

Es decir, ambos tipos los hay, existen y están demostrados empíricamente. Ahora bien…

Si nacen y se hacen, ¿cómo podemos clasificarles?

Pues fuera aparte de estas cosas, podemos ver varios tipos de usuarios influyentes, además teniendo en cuenta si sus efectos y criterio son más potentes o tenidos en cuenta. O, mejor aún, si su labor es más efímera o duradera en el tiempo.

Así, si empezamos por los que más van pasando por nuestras vidas, podemos empezar por los dinamizadores. Son el perejil de todas las salsas, el alma de todas las fiestas, los que siempre están en cualquier sarao y que sólo, única y exclusivamente se dedican a hacer ruido en las redes sociales. Ojo, esto no es malo y para ciertas estrategias de comunicación son más que útiles, como por ejemplo para grandes marcas que necesitan amplificar lo más posible la comunicación que realizan basándose en cosas clásicas como los GRPs y demás.

Estos dinamizadores no sólo son gente que se dedica a esto de las redes sociales o gente de malvivir que ha conseguido crear una reputación alrededor de sus gintonics, sino también gente que viene con la influencia ya de casa como gente famosa.

Junto a esto, podemos tener los influyentes de nicho, que tienen un blog bien posicionado en un nicho concreto y unas redes sociales no muy potentes pero que dan muy buen resultado a medio plazo, ya que ofrecen un poco de ruido en redes sociales pero que son leídos por un público muy fiel y que, sin llegar a ser personas que hacen que suba el pan, son voces autorizadas en el tema que corresponda, ofreciendo además algo más que útil: posicionamiento online de manera natural con enlaces de mucha calidad. Y no, no hablo sólo de Page Rank ni esas cosas, sino visitantes relacionados con nuestro nicho.

Por último, y también por hacer la clasificación un poco más simple, tendríamos los influyentes reales, los que son capaces de mover impactos en redes sociales y que además nos van a servir en una estrategia de posicionamiento porque hablarán del producto/servicio/marca/whatever moviendo a la legión de lectores/seguidores/fans/groupies que tienen a su alrededor. Esta gente además es conocida por tener una marca personal muy bien definida, en la que incluso sus intereses personales son tenidos en cuenta, un blog con un buen número de visitas y unas redes sociales en las que no sólo comparten información sino que ofrecen su opinión y es tenida en cuenta.

Gran parte de esta clasificación se basa en números, cierto, pero también hay que tener en cuenta otras consideraciones más cualitativas como la capacidad de control de su ego, si sólo tienen una marca personal de chichinabo o es una marca personal de verdad, si son de la competencia o afines… Es decir, otras muchas consideraciones que nos servirán para tenerlos localizados y, de paso, poder utilizarlos para nuestra estrategia.

Ah, y algo muy importante: son bloggers, con todas las letras, una detrás de la otra.

Bueno, ya seguiremos con otras cuestiones metodológicas en otra ocasión, que esto está cerca de las 900 palabras ya.

La imagen destacada es de Elaine Vigneault y tiene licencia Creative Commons.

PD: por supuesto, incluyo la presentación del otro día, que os valdrá para ir viendo por dónde van a ir los tiros de las siguientes entradas.

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